Bjøerndalen à conquista da 14.ª medalha olímpica

Desta foi de vez. Ole Einar Bjøerndalen ganhou a sua 13.ª medalha olímpica, a oitava de ouro, depois de participar na estafesta mista do biatlo nos Jogos de Sochi, na Rússia. Recebeu o testemunho para o terceiro percurso, da jovem Tiril Eckhoff (23 anos), com dois segundos de atraso em relação à República Checa, e 7,5 km depois – e zero tiros falhados em dez – passou-o a Emil Svendsen, com 43 segundos de avanço!

Bjøerndalen, que já era o mais velho atleta (40 anos) a conquistar o ouro olímpico numa prova individual, tornou-se assim no mais medalhado de sempre em Jogos de inverno. Participou em seis Olimpíadas, ganhou medalhas de ouro em quatro e subiu ao pódio do biatlo em cinco edições diferentes. Hoje, o quarteto feminino da Noruega alcançou o bronze na sua estafeta e amanhã, sábado 22, ao participar na estafeta masculina, Bjøerndalen poderá ainda alcançar uma 14.ª medalha. Mas isso já não mexerá com a lenda.

Nota – Para os leitores menos conhecedores da carreira do mítico atleta norueguês, aqui reproduzo um texto publicado na “Marca” no dia seguinte à conquista da 12.ª medalha.

A pesar de enfilar la recta final de su trayectoria deportiva, de no embolsar un triunfo en la Copa del Mundo en su zurrón desde hace un año, el palmarés de Ole Einar Bjoerndalen impedía minusvalorar su candidatura al podio. Nadie osaba descartar al cuarentón noruego, más aún cuando desembarcó en Sochi con un claro objetivo: el récord olímpico de medallas conquistadas en varios Juegos Olímpicos invernales.

Bjoerndalen dio en el blanco a la primera. No pospuso su ataque al pedestal de Bjorn Daehlie (12 metales olímpicos) para jornadas venideras. Aunque los pronósticos vaticinaban que sus opciones pasarían por las pruebas de equipo, quiso entrar en solitario en el Olimpo. Ayer se impuso en la prueba de esprint de 10 kilómetros de biatlón. Aventajó en 1.3 segundos al austriaco Dominik Landertinger, plata; y en 5. 7 al checo Jaroslav Soukup. El francés Martin Fourcade, líder de la Copa del Mundo, fue sexto, mientras que el actual campeón del mundo, el noruego Emil Hegle Svendsen, acabó noveno.“No sé si esta es una de las mejores victorias de mi carrera, pero sí una de los más grandes, sobre todo, tras unas últimas temporadas complicadas” declaró.

Bjoerndalen se sobrepuso a una lesión de espalda, a la ruptura sentimental con la exbiatleta italiana Nathalie Santer y a unos resultados impropios de su genética.

‘El Caníbal’

Nacido en una modesta familia de campesinos de Drammen, en el sudeste de Noruega, tomó contacto con el biatlón al formar, junto a sus dos hermanos Dag y Hans Anton, el Team Bjoerndalen a principios de los 90. El ya 12 veces medallista olímpico ha labrado su carrera bajo la premisa del perfeccionalismo constante. Fue el primero en recurrir a un psicólogo para trabajar la faceta mental. Condujo al biatlón por el camino del profesionalismo. Firmó un contrato de exclusividad para usar un único tipo de cera en sus esquís. No dudó en cambiar su modo de disparar poco antes de acudir a la cita olímpica de Vancouver para aumentar su competitividad antes unos rivales, cada vez mejores. Sus ansias de victoria le valieron el apelativo de El Caníbal. Ostenta el récord de triunfos en la Copa de Mundo con 93. Suma 19 títulos mundiales y seis Globos de Cristal y, hasta ayer, 11 medallas olímpicas. Tras dominar el biatlón, solo le restaba dar un paso más para agrandar su leyenda: convertirse en el mejor deportista olímpico invernal de todos los tiempos. Ayer se subió al mismo peldaño que su compatriota Björn Daehlie, ganador de 12 metales en esquí de fondo. “Lo que he hecho es fantástico”, declaró Daehlie. El decimotercer metal podría caer en la prueba de relevos de 7,5 km. Y más allá, Bjoernadaln ya se ha marcado otra meta: ayudar a que Oslo albergue los Juegos de 2020.

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